
Laberinto es un juego de mesa con un laberinto cambiante, diseñado por Max J. Kobbert y publicado por primera vez por Ravensburger en 1986. Su título original en alemán, *Das verrückte Labyrinth*, alude a lo que lo distingue de un laberinto fijo: los pasadizos cambian durante la partida. Las ediciones en inglés también han usado el título *The aMAZEing Labyrinth*. En lugar de tirar dados para determinar el movimiento, los jugadores modifican el tablero y luego eligen una ruta a través de él.
La zona de juego es una cuadrícula de siete por siete. Dieciséis losetas del laberinto están fijas al tablero y treinta y tres losetas móviles ocupan los espacios restantes. Una trigésima cuarta loseta permanece fuera de la cuadrícula hasta que un jugador la introduce en una fila o columna. La loseta introducida desplaza esa línea una casilla y expulsa otra por el borde opuesto; la loseta expulsada queda disponible para el siguiente turno. Las flechas alrededor del tablero indican los puntos por los que se pueden introducir losetas. Así, modificar una ruta para llegar a un tesoro también puede abrir o bloquear caminos para los demás.
Los jugadores comienzan en distintas esquinas y reciben cartas de tesoro que muestran los objetos que deben encontrar en las losetas del laberinto. En su turno, cada jugador introduce primero la loseta sobrante y luego puede mover su peón por los pasadizos conectados, hasta donde estos le permitan. No está obligado a moverse después de desplazar el laberinto. Al llegar al objeto que muestra su carta actual, completa esa búsqueda y puede pasar a la siguiente carta. Un jugador no puede deshacer sin más la jugada anterior introduciendo la loseta recién expulsada por el mismo lugar. Si un peón sale del tablero sobre una loseta expulsada, se coloca sobre la loseta que acaba de entrar por el extremo opuesto.
El objetivo no es solo recoger tesoros. Tras encontrar todos los objetos de sus cartas, el jugador debe regresar a su esquina de salida para ganar. Ese trayecto final puede seguir siendo difícil, ya que cada turno intermedio puede reorganizar los pasadizos. El mecanismo físico de Laberinto hace que la loseta sobrante sea tan importante como cualquiera de las que ya están en el tablero: cada inserción cambia tanto el laberinto como la loseta que tendrá que usar el siguiente jugador. Su diseño distintivo ha dado lugar a muchas ediciones posteriores de Ravensburger, pero la secuencia central —desplazar una línea, recorrer los pasadizos resultantes y buscar el siguiente tesoro— procede del juego original de Kobbert.
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